La adolescencia podría dibujarse como un museo enorme o como una ciudad caótica. Cualquiera de esas imágenes puede cubrirse de luces que encandilen y que pasen, de forma aleatoria, a oscuridades fulminantes; rayos laser que apunten de pronto los distintos cuadros, las esculturas antiguas, la señalética, las escaleras; linternas de acomodadores en un cine botadas en la sala: la adolescencia puede ser como recoger la linterna y mirar quien está sentado en cada fila, donde hay espacio, desde qué ubicación podremos ver y oír mejor la película, en qué puesto no molestaremos a los demás, anotar y perder los criterios y empezar otra vez. Las metáforas se desparraman, las representaciones aparecen de golpe al frente, la galería se abre: las opciones se iluminan por un segundo, hay millones y millones de caminos.
Lo confusa que pueda parecer esta reseña tiene quizás que ver con eso, con la representación de la adolescencia y con como la relaciono, en este momento, a ‘Zen arcade’, de Husker du.
Partiendo por las letras, hay mucha descripción de sensaciones y pequeñas reflexiones. Aparecen las primeras grandes decepciones en la casa, en la familia, entre los amigos, en el estado de las cosas, en el formato en el que se está inmerso, en una cultura y una sociedad particulares. Esos primeros choques que no dejan dormir, la famosa búsqueda del ‘camino personal’.
‘Zen arcade’ cuenta una historia típica de soledad y búsqueda, donde un personaje deja su casa para salir a mirar el mundo, para ver qué hay más allá y darse cuenta que la combinación espantosa de represión, miedo, autoritarismo e incertidumbre se ha expandido por todas partes. La dinámica del disco de alguna forma va mostrando las distintas etapas de este viaje, partiendo con un punk desafiante pero ordenado, melodioso para ir de a poco confundiéndose y metalizándose, llenándose de rabia y dudas, pasando finalmente por algunos oasis chiquitos de luz, de calma, de compañía.
Si este disco fuera una experiencia que se revisitara toda la vida, quizás la existencia de cada uno y del conjunto sería una revolucioncita, una marea. Como la relectura del diario de vida, trayendo nuestras primeras rebeliones al presente, recordándonos que alguna vez dudamos de dios, de la familia, del orden establecido, ayudándonos así a volver a dudar de lo que ahora somos, a replantear, a desarmar y rearmar el día a día y aprender de esa experiencia para volver a entrar en otra galería zen.
Lo bonito y lo grande que podría llegar a ser que el radicalismo fuese una cosa de cada día, que las dudas se tomaran en cuenta, los replanteamientos fueran nuestro desayuno o el agua de hierbas de antes de irnos a dormir.
Horizon is oblivious, chartered trip away
Said “There’s no returning from this chartered trip away.”
P.
1- Something I learned today
2- Broken home, broken heart
3- Never talking to you again
4- Chartered trips
5- Dreams reocurring
6- Indecision time
7- Hare Krishna
8- Beyond the threshold
9- Pride
10- I’ll never forget you
11- The biggest lie
12- What’s going on
13- Masochism world
14- Standing by the sea
15- Somewhere
16- One step at a time
17- Pink turns to blue
18- Newest industry
19- Monday will never be the same
20- Whatever
21- The tooth fairy and the princess
22- Turn on the news
23- Reocurring dreams










